Un adolescente descubre con mapas la última ciudad Maya

Aunque parezca mentira, lo cierto es que pese a toda la tecnología disponible, ha tenido que ser un adolescente quien haya hecho el hallazgo del año.

Amante de la cultura maya y también de la astrología y los mapas celestes, William Gadoury siempre pensó que esta civilización utilizaba los mapas del cielo para ubicar las ciudades en las que posteriormente habitaban. De esta forma, el joven canadiense aterrizó en Madrid para poder contemplar los planos en los que más de 117 ciudades mayas coincidían con las estrellas de ciertas constelaciones.

Sin embargo, había uno de los planos incompleto. Existían dos ciudades, cuando en realidad, debería haber tres para completar el “mapa del tesoro maya”. Y ahí fue cuando, con la ayuda de la Agencia Espacial Canadiense y con el uso de tecnologías, descubrieron a través de Google maps que, efectivamente, ahí, en las coordenadas del mapa celeste, llevado a su reflejo terrenal, había al menos una pirámide y al menos 30 construcciones mayas se escondían en la selva Mexicana.

Este descubrimiento está sirviendo para volver a poner en boca de todos el mundo maya y lo mucho que queda aún en el planeta por descubrir. Si hace poco aparecía también la noticia del descubrimiento del río de agua que hervía, que también tenía origen en las leyendas precolombinas, ahora una nueva ciudad puede ayudar a los investigadores a seguir escribiendo con más criterio si cabe sobre este mundo desconocido y fascinante de las culturas ancestrales.

Aunque las autoridades mexicanas prefieren por ahora actuar con cautela, lo cierto es que la Agencia Espacial Canadiense está de enhorabuena gracias a un descubrimiento que, a estas alturas del siglo XXI, nadie pensaba que quedara por desvelar.

Ahora habrá que esperar a que comiencen a publicarse las primeras aproximaciones a la nueva ciudad maya mexicana, denominada por su descubridor como Boca de Fuego.