Hipnosis intestinal, un método eficaz para tratar el colon irritable

Por Sabine Meuter (dpa) – Flatulencias persistentes, dolores abdominales agudos, un estreñimiento insoportable: para algunas personas, el tracto gastrointestinal está siempre en problemas. Lo que puede reducir en gran medida la calidad de vida, especialmente si la afección persiste.

A veces, los exámenes médicos no revelan ninguna causa orgánica para estas molestias. En esos casos, el diagnóstico suele ser: síndrome de colon irritable. Según la Sociedad Alemana de Gastroenterología, Enfermedades Digestivas y Metabólicas (DGVS), este trastorno afecta a entre el cuatro y el diez por ciento de los alemanes.

“Se ha demostrado que en estos casos puede ser de ayuda la hipnosis intestinal”, afirma el profesor Martin Storr, gastroenterólogo del Centro de Internistas Gauting-Starnberg, en Alemania. Esta se recomienda en las directrices nacionales e internacionales como posible terapia para el síndrome del colon o intestino irritable.

Lo psíquico afecta al estómago

A menudo, el tracto gastrointestinal se ve afectado por cargas psicológicas debido a conflictos privados o en el trabajo, traumas o simplemente estrés. En esto juegan un papel clave las células nerviosas de la pared intestinal, llamadas también “cerebro abdominal”.

En el síndrome de colon irritable, el llamado eje intestino-cerebro, es decir, la interacción mutua entre el intestino y el cerebro, se ve afectado de forma duradera.

La hipnosis intestinal se aplica sobre este eje. “Trabaja sobre las conexiones defectuosas allí, como por ejemplo respuestas reflejas inapropiadas, y redirige gradualmente todo hacia el camino correcto”, explica Storr.

Según señala, la hipnosis intestinal es actualmente la única terapia conocida que no solo aborda las dolencias, sino también las causas. “De esta forma, se pueden mejorar considerablemente y también controlar las molestias del intestino irritable a largo plazo”, asegura.

¿Qué pasa durante la hipnosis intestinal?

La hipnosis intestinal es guiada por terapeutas especializados. “Sin embargo, el procedimiento también puede aprenderse en casa con la ayuda de programas de audio”, dice Storr, quien diseña este tipo de programas.

En el día a día, esto funciona de la siguiente manera: se buscar un lugar tranquilo donde uno pueda, idealmente, acostarse. Se coloca la cabeza sobre una almohada, quien lo desee también puede taparse con una manta.

Tras iniciar el programa, hay que prestar atención y seguir las indicaciones. A través de elementos meditativos y ejercicios específicos de respiración se entra en una especie de trance terapéutico.

Una vez que se alcanza un profundo estado de relajación, se van visualizando distintas imágenes a través de los audios. Storr describe: “En estas imágenes se emplean sugestiones para regularizar y calmar el sistema nervioso intestinal y el flujo en el tracto digestivo”.

Un ejemplo de este tipo de sugestión: uno debe imaginar que sus intestinos son como un río en el que todo fluye tranquilamente y sobre el que brilla el sol. Luego hay que visualizar cómo fluye calor hacia el tracto gastrointestinal a través de las manos apoyadas en el vientre, desencadenando una sensación de bienestar.

“Al finalizar con estos ejercicios, se vuelve a la vigilia después de pasar por una breve fase para despertarse”, afirma.

La importancia de la regularidad

En su opinión, el momento ideal para la hipnosis intestinal es antes de ir a dormir. Durante las primeras cuatro o seis semanas, aconseja realizar los ejercicios de hipnosis a diario o al menos cinco veces por semana.

En algunos casos, sin embargo, recomienda una instrucción terapéutica profesional para la hipnosis intestinal. Esto es especialmente aconsejable cuando el síndrome del intestino irritable está asociado a un trauma, como un abuso o la muerte repentina de un ser querido, por ejemplo, según señala Michael Bala, especialista alemán en este tipo de hipnosis.

Bala explica que, en estos casos, se trata de trabajar terapéuticamente el conflicto actual y equilibrar el tracto gastrointestinal mediante sugestiones. Las sesiones con el terapeuta se realizan aproximadamente cada 14 días.

De ser necesario, el paciente deberá hacer en casa algunos ejercicios prescritos por el terapeuta entre las sesiones.

El origen de esta terapia

El creador de la hipnosis intestinal es el gastroenterólogo británico Peter Whorwell, de la Universidad de Manchester, quien desarrolló en los años 80 la “gut-directed hypnotherapy”, es decir, la “terapia de hipnosis dirigida por el intestino”.

Según este método, se realizan hasta 12 sesiones individuales en tres meses con un hipnoterapeuta. Después de la tercera sesión, los pacientes pueden practicar la hipnosis intestinal en casa con la ayuda de un audio con ejercicios.

Peter Whorwell también desarrolló las fórmulas de sugestión para estimular el eje intestino-cerebro. Su enfoque terapéutico está ahora disponible en muchas variantes, incluido el programa de audio para la práctica autodirigida.

Confiar en la terapia

Varios estudios demostraron que la hipnosis intestinal puede tener efectos positivos. Pero hay algo que es muy importante. “El paciente debe participar activamente y estar dispuesto a someterse a la hipnosis”, afirma Bala. Es decir que quien cree que esto no es una terapia, sino un tipo de pensamiento mágico, probablemente no pueda beneficiarse de ella.

Así lo ve también Storr. “La hipnosis intestinal es una terapia para el síndrome del intestino irritable a la que debe recurrirse antes de echar mano de la medicación”, opina.

El gastroenterólogo está convencido de que, en combinación con un cambio en la dieta y técnicas para la reducción del estrés, la hipnosis intestinal es el método más efectivo para combatir el síndrome de colon irritable.

fuente: dpa