Fundación ONCE ofrece un diagnóstico de accesibilidad sobre dispositivos para la monitorización de la salud

– Mediante un estudio que ha contado con la colaboración de ILUNION Accesibilidad

MADRID, 18 (SERVIMEDIA)

Fundación ONCE ha publicado la segunda fase de su ‘Observatorio de Accesibilidad en Dispositivos de Telemonitorización de la Salud’, en el que se ha analizado, mediante la evaluación de especialistas en tecnología y la experiencia de personas con discapacidad en su uso, la accesibilidad de dispositivos orientados a monitorizar parámetros de salud. Este estudio se ha llevado a cabo con la estrecha colaboración de ILUNION Accesibilidad.

En concreto, se ha analizado una muestra de nueve dispositivos personales para la toma de medidas biométricas centradas en enfermedades crónicas, como insuficiencia cardíaca, hipertensión arterial, EPOC o diabetes.

El análisis técnico de accesibilidad se ha llevado a cabo mediante una metodología basada en la verificación del estándar europeo EN 301 549: Requisitos de accesibilidad en productos y servicios TIC. Además, para incluir la perspectiva de los usuarios, se ha contado con la participación de 14 personas con diferentes características: ceguera, baja visión, sordera, hipoacusia, discapacidad física, discapacidad cognitiva, personas mayores y personas sin discapacidad.

Entre los meses de mayo y agosto, el portal Accessibilitas irá publicando artículos con el análisis detallado de cada dispositivo, aunque a continuación se aportan las principales conclusiones del estudio.

De forma general, los dispositivos analizados no ofrecen un modo con el que las personas con ceguera puedan recibir la información que se obtiene de forma visual y así hacer uso de los dispositivos y sus contenidos. No obstante, algunos de los productos de monitorización de la salud analizados, como son el Tensiómetro Vitalcontrol SBM 52 y Beurer BM 49, además del Glucómetro Contour NEXT ONE, ofrecen la mayor parte de su información de forma «pregrabada», lo que permite, en estos ejemplos, que las personas ciegas puedan obtener acceso a la mayor parte de la información ofrecida.

Además, en un alto grado de los casos, tampoco se ofrecen botones que sean fácilmente distinguibles mediante el tacto, lo que dificulta el manejo de los dispositivos, al no detectarse adecuadamente por personas ciegas los diferentes activadores físicos.

En el caso de las personas con baja visión, se detecta que las barreras que pueden producir un mal uso del color, como son: el contraste mínimo de los contenidos o el uso del color como único medio de trasmisión de información, no son limitantes para el uso de los dispositivos. No obstante, se observa que más del 50% de los dispositivos analizados ofrecen serias dificultades para la visualización de contenidos textuales a personas con baja visión, debido a los pequeños tamaños de los textos en pantalla. La excepción se obtiene en los Tensiómetros Omron M3, Vitalcontrol SBM 52 y Beurer BM 49, cuyos principales contenidos se representan con tamaños de textos notablemente adecuados.

Para las personas con discapacidad auditiva no se han observado grandes dificultades para hacer uso de los dispositivos analizados. Estos, por lo general, ofrecen la posibilidad al usuario de poder personalizar el volumen en aquellos dispositivos que emitan contenidos audibles, además de otras alternativas, como notificaciones hápticas para la percepción de alarmas o avisos.

Para las personas con dificultades de movilidad, se han observado diversas barreras de gravedad, que impiden hacer uso de los dispositivos de manera autónoma. De forma general, los dispositivos y su funcionamiento requieren de agarres y gestos complicados como por ejemplo la operativa necesaria para el uso de los aplicadores y sensores de los glucómetros FreeStyle y DEXCOM, o destreza y fuerza para accionar algunos de sus elementos.

Además, se requiere tener la capacidad de pinzamiento para operar con diferentes elementos, por ejemplo, con los brazaletes de los tensiómetros y su colocación adecuada de forma autónoma.

Con respecto a las capacidades cognitivas, teniendo en cuenta que el estudio se centra en dispositivos tecnológicos, se detectan algunos con más complejidad que otros. No obstante, se entiende que los usuarios van a pasar por un proceso de aprendizaje en el que muchas de las posibles barreras que tienen que ver con la comprensión van a solventarse. Es por ello que, salvada la lógica línea de aprendizaje de la adopción de un nuevo dispositivo, no destacan por ofrecer grandes barreras en cuanto a dificultades cognitivas.

El estudio ha detectado que, en algunos casos, para la monitorización de los datos ofrecidos, se hace uso de aplicativos externos al dispositivo que monitoriza. Esto es, con aplicaciones para dispositivos móviles. Así ocurre en los glucómetros continuos DEXCOM G6 y FreeStyle Libre 2, en los que, a pesar de la gran ventaja que supone ofrecer sus datos y poder almacenarlos en los dispositivos móviles, las aplicaciones móviles que ofrecen en las tiendas de iOS y Android, no están, de forma general, preparadas para su uso por personas con discapacidad.

Por último, se ha de destacar que este estudio se ha llevado a cabo con la colaboración de Ascensia y Novalab, que han cedido dispositivos para su análisis, FEDE, que ha dado difusión al cuestionario de captación de personas con diabetes para la participación en los test de usuario, y CNSE y Plena Inclusión Madrid, que han ayudado con la interlocución con personas con diabetes y discapacidad que se integran en estas entidades.