España tiene ya un decálogo para que deportistas con discapacidad entren en federaciones olímpicas antes de 2026

MADRID, 22 (SERVIMEDIA)

La Comisión Nacional de Deporte Inclusivo de la Asociación del Deporte Español (Adesp) dio a conocer este lunes un decálogo de buenas prácticas con el fin de lograr la plena integración de deportistas con discapacidad en federaciones unideportivas -en su mayoría, olímpicas- antes de 2026.

El documento recoge un buen número de aspectos relacionados con financiación, accesibilidad, transferencias de las actuales federaciones de deportes de personas con discapacidad a las unideportivas, material, tecnología y personal de apoyo para deportistas con discapacidad o lenguaje inclusivo, entre otros, según informó la Adesp.

Este trabajo con las líneas clave de la inclusión ya está en manos de las federaciones deportivas españolas y se pondrá a disposición del Gobierno central, las comunidades autónomas y las federaciones autonómicas para que sirva como hoja de ruta en la tarea de la plena integración que indica el nuevo marco normativo establecido en la Ley del Deporte.

«Hemos trabajado en un decálogo que sirva como itinerario para todas las entidades involucradas en esta transformación de nuestro sistema deportivo. El objetivo es lograr la plena integración en el deporte español y creemos que esta es una buena base», según José Hidalgo, presidente de Adesp.

La Comisión Nacional de Deporte Inclusivo está formado por 11 federaciones españolas (ciclismo, natación, deportes de invierno, tenis de mesa, bádminton, triatlón, deportes para sordos, deportes para personas con discapacidad física, personas con discapacidad intelectual, personas con parálisis cerebral y daño cerebral adquirido y para ciegos), dos comunidades autónomas a través de sus Direcciones Generales de Deporte (Extremadura y Murcia), la Fundación Sanitas y el Comité Paralímpico Español (CPE) y la Adesp.

ALGUNAS MEDIDAS

El decálogo señala que todo proceso de integración debe ser pactado entre la federación de deportes de personas con discapacidad que transfiere el deporte y la federación que lo recibe, y que se debe entender el proceso de integración como un proceso deseado y no impuesto por normativa.

Además, todo proceso de integración federativo deberá quedar reflejado mediante un convenio de transferencia en el que se detallen todos los aspectos del proceso: fechas, transmisión de técnicos, licencias federativas, selección de deportistas, organización de competiciones, criterios de elegibilidad y las clasificaciones funcionales, iniciación deportiva y desarrollo deportivo, formación de técnicos, promoción de la nueva modalidad, etcétera.

Igualmente, se ha de establecer un mecanismo para afrontar la financiación de los procesos de integración, consignando presupuestos específicos y finalistas para la actividad de personas con discapacidad. Tanto el Consejo Superior de Deportes (CSD) como las direcciones generales de deportes de las comunidades autónomas deberían dotar presupuestariamente estos procesos de integración federativos de una forma estable en el tiempo.

Quizás también te interese:  El mercado de usados registra una subida del 2,4% en lo que va de año

El decálogo subraya que tiene que existir una armonización entre el modelo de integración federativa estatal con respecto al de las comunidades autónomas, por lo que los procesos de integración que se produzcan en las federaciones españolas deberán reproducirse en las correspondientes federaciones autonómicas, teniendo en cuenta las particularidades de las estructuras actuales de las federaciones deportivas autonómicas de personas con discapacidad.

También se ha de determinar claramente el papel futuro que debe tener la entidad o entidades herederas de las actuales federaciones españolas de deportes de personas con discapacidad cuando hayan traspasado sus modalidades deportivas. Ese nuevo rol debe quedar claro en los ámbitos estatal y autonómico.

OTRAS MEDIDAS

Las federaciones que integren modalidades deportivas de personas con discapacidad deberán contemplar medidas para eliminar barreras que hacen imposible la integración e inclusión en el deporte: el elevado coste del material deportivo específico para personas con discapacidad, la falta de accesibilidad en instalaciones, la formación de los técnicos deportivos en las modalidades deportivas de personas con discapacidad o personal de apoyo para la práctica deportiva de personas con grandes discapacidades, así como la disponibilidad de deportistas de apoyo para personas con discapacidad visual, como guías de atletismo, triatlón, esquí, pilotos de tándem, porteros de fútbol para ciegos, etc.

Además, las federaciones que integren modalidades deportivas de personas con discapacidad pondrán en marcha medidas para garantizar la representatividad de estas personas en los órganos de gobierno de la federación.

Las federaciones que integren el deporte practicado por personas con discapacidad deberán promover la formación continuada de los técnicos y entrenadores de la respectiva modalidad para que tengan la capacitación suficiente para incorporar a los deportistas con discapacidad en sus respectivos ámbitos, preferentemente con un enfoque inclusivo.

La federación que integre una modalidad deportiva de personas con discapacidad utilizará un lenguaje inclusivo en toda su terminología. Se sugiere utilizar las recomendaciones del Comité Paralímpico Español (CPE) y de la actual Ley del Deporte en este sentido.

Por último, las federaciones deportivas acometerán acciones de difusión y comunicación en los niveles interno y externo con las que poner en valor los objetivos y resultados de los procesos de integración deportiva y la gran aportación que suponen en la meta final de lograr la plena inclusión de las personas con discapacidad en la sociedad.